"La mejor política social es hacer obras", entrevista a Joaquim Llansó, President de la CCOC. Expansión 10-5-2016

  • Escrit per Josep Manel Marí
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“La mejor política social es hacer obras”

Joaquim Llansó, Presidente de la Cámara de Contratistas de Obra de Catalunya (CCOC)/ Los constructores defienden el sector como un motor para salir de la crisis y piden total transparencia en las adjudicaciones para eliminar cualquier sombra de corrupción.

Artur Zanón. Barcelona

Con una trayectoria de 38 años ligada a la construcción, Joaquim Llansó, ahora presidente de la Cámara de Contratistas de Obra de Catalunya (CCOC), ha vivido en primera persona tres crisis profundas del sector. “Pero ninguna como ésta”, subraya. El directivo plantea que se defina una política homogénea de inversiones, que no dependa tanto de los ciclos, y que la obra pública sea vista como un motor para salir de la crisis.

– Una cuarta parte del nuevo ajuste que se hará en España recaerá en la construcción. Catalunya sigue con presupuestos prorrogados. Esto va para largo, ¿no?

Las crisis del petróleo y la posterior a los JJOO duraron tres o cuatro años, y la construcción fue entonces una locomotora para dejar la crisis. Hoy no es así y además tenemos un problema de déficit. Lo más fácil para el político es dejar de invertir. Ahora no se puede recortar más, pero sí alargar el ajuste. Hemos perdido la mitad de las empresas.

– ¿Ve la recuperación lejos?

Las administraciones se olvidan de que la construcción es muy potente. Desde 2007 hemos perdido 250.000 empleos. Por cada millón de euros de inversión se crean 25 puestos de trabajo. Somos un sector integrador, en el que puede trabajar gente sin mucha formación.

– Parece que ahora importa el precio, y no la calidad.

Las normas están cambiando. Estado, comunidades y entes locales se aprovechan de la situación y permiten temeridades. Algunos ayuntamientos usan esas adjudicaciones a la baja para hacer otras obras y no perder lo que se ahorran. También se están introduciendo cláusulas sociales, para contratar a parados, pero esto puede favorecer a las empresas que no tienen que mantener ninguna estructura; no hay nada más social que hacer obras. Además, se están estigmatizando las modificaciones: un juez oye esta palabra y lo asocia a corrupción, cuando surgen de los proyectos mal hechos.

– Las empresas se quejan de que se adjudica con grandes rebajas, pero es el importe que ellas proponen.

Es así. Pero sabes que si no corres ciertos riesgos no tendrás posibilidades de ganar la obra. Si licitas por 100 y adjudicas por 40, evidentemente la calidad no será la misma. En el caso de Adif, la consecuencia es que tiene obras paradas. Las empresas que pujan a precios tan baratos ya lo notan en su cuenta de resultados.

– Ahora se llora mucho, pero hubo años con grandes beneficios.

Entre 2000 y 2007 se ganó mucho dinero. También entre 1985 y 1992. Gracias a ello, las constructoras españolas medianas y grandes siguen en pie en su mayoría. Isolux, FCC y otras están muy mal: de aquéllo no queda nada.

–¿Cómo salir del bucle?

Queremos que la licitación suponga un porcentaje del PIB, en torno al 2,2%, con 4.500 millones anuales. Esto permitirá planificar una empresa a 10-15 años vista. Y que Bruselas excluya esta inversión como exceso de déficit.

–Dígame algo positivo de la crisis para el sector.

Un cambio en el modelo: se tiene que acabar que las obras vayan a precio. Las empresas deben asumir que no se pueden asumir riesgos sin garantías de que los puedas recuperar. Los modificados deben desaparecer, a no ser que sean reales. Y las administraciones deben saber que la UE no pide adjudicar a precio, sino según la mejor relación entre la calidady el precio.

– Cíteme las tres principales obras pendientes a su juicio.

Los accesos al Puerto de Barcelona, donde Seat e Iberpotash necesitan incrementar el número de vagones para exportar, y la N-II. También Cercanías: un retraso de media hora significa que se pierden 200.000 horas, un coste que nadie tiene en cuenta.

– Los últimos casos de corrupción no ayudan a limpiar la imagen del sector...

No es un tema del sector ni algo general, sino de personas. Trabajamos mucho con las administraciones y vivimos de los concursos, y eso puede ser tentador. Nos afectan estos mensajes. No acepto de ninguna manera decir que el sector es corrupto; el 99% de las empresas y las personas se dejan la piel por mantener la empresa y la plantilla.

–¿Qué cambios se deberían introducir?

Transparencia. En la CCOC tenemos un código ético. Pedimos que todo se publique en Internet: el importe, la distribución de la puntuación, las fórmulas, las bajas temerarias, los técnicos... Y que todo sea evaluable.

Ciertas cláusulas para contratar a parados pueden favorecer a las empresas que no tienen ninguna estructura”

En el pasado se ganó mucho dinero y gracias a él las grandes aún siguen en pie, pero de aquello ya no queda nada”

No acepto de ningún modo que el sector sea corrupto; el 99% se deja la piel por mantener la empresa y la plantilla”


El grueso de las empresas que han cerrado son medianas y pequeñas. Las grandes, en general, han reducido su balance. A pesar de ello, no ha habido fusiones. “Las veremos; no quedará más remedio”, zanja Joaquim Llansó. “En España falta tamaño en general, y en Catalunya todavía más: la suma de las cinco principales estaría en el séptimo lugar del ránking en España”, razona Llansó. Ha habido movimientos, como Sorigué, que se ha hecho con Constraula y CLD, pero nada similar a la fusión en 2009 de Emte y Comsa. “Hay mucha empresa familiar a la que le cuesta pensar en unirse a otra; la necesidad lo provocará y, si no, lo hará la banca”, comenta. “A la tercera refinanciación la banca podría capitalizar la deuda, como ha pasado ahora con Isolux; cuando un banco tenga el 30% de varias constructoras pedirá juntarlas; no es su trabajo hacer de constructora”, dice.


Ingeniero de Caminos, Puertos y Canales por la Universitat Politècnica de Catalunya, Joaquim Llansó (Pontevedra, 1952) comenzó su trayectoria profesional como delegado en Catalunya de Construcciones y Contratas –germen de FCC– en los años 80. Luego pasó por Agroman, y Obras y Servicios Hispania (OHL). Tras dirigir ACS en la comunidad, fue nombrado director general de la sociedad Canal Segarra-Garrigues. En 2007 pasó a Depuradora del Baix Llobregat y en 2008 asumió la delegación de la ingeniería Prointec en Catalunya. En 2013 entró como director general en la CCOC, que preside desde 2014. La variante de la A-2 en Lleida, el Hotel Juan Carlos I, el canal principal del Segarra-Garrigues y L’illa Diagonal son algunas de las obras que ha impulsado en las empresas por las que ha pasado y de las que se siente más orgulloso.

Expansión 10-5-2016

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