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La inversión estatal en infraestructuras cae un 50% en la última década en Catalunya. La Vanguardia 25-07-2014

Según la Cambra de Barcelona, el desplome es el doble que el registrado en el conjunto de las comunidades autónomas, de un 25%

 

Barcelona (Agencias).- La inversión del Grupo Fomento -la del Ministerio y de las empresas públicas asociadas- en infraestructuras se ha desplomado un 50% en Catalunya en el periodo comprendido entre 2004 y 2014, el doble que en el conjunto de las comunidades autónomas, donde la caída es de un 25%.

Así lo ha explicado este jueves en rueda de prensa el presidente de la Cambra de Comerç de Barcelona, Miquel Valls, que ha sostenido que estas cifras "frenan las posibilidades de crecimiento de Catalunya pese a ser el motor industrial y de crecimiento de la economía española".

En Catalunya, el déficit de inversión en la última década ha sido de tres puntos porcentuales de media anual, por lo que en comparación con el resto de comunidades, la catalana es la que ha recibido un porcentaje de inversión estatal más alejado de su contribución al PIB, de un 18,5%, sin considerar las comunidades forales y Madrid, cuya singularidad radica en su capitalidad y en que es la comunidad donde desemboca todo el sistema radial de infraestructuras.

Por debajo de Catalunya, hay comunidades como Aragón, Castilla-La Mancha y Madrid, con caídas entre el 60 y el 80%, mientras que en el otro lado de la balanza hay comunidades como Castilla y León o Galicia con crecimientos de entre el 100 y el 200%. Mientras Galicia y las dos Castillas tienen superávit de inversión respecto a su PIB, entre el 4 y el 6%, Catalunya tiene un déficit del 3%. Madrid tiene un déficit del 8,1%, pero la Cambra lo explica porque muchas de las inversiones en torno a Madrid corresponden a las dos Castillas y no a la Comunidad Autónoma estrictamente.

El informe, basado en datos del presupuesto ejecutado por el Ministerio de Fomento y sus empresas públicas como Aena, Adif, Renfe o Puertos del Estado, marca un punto de inflexión claro en 2009. Mientras que en los cinco primeros años analizados las inversiones crecieron un 61% en el estado y un 76% en Catalunya, en los cinco últimos años, contando que 2013 y 2014 sólo están presupuestados, la caída es del 53% en el estado y del 71 % en Cataluña. Esto, según la Cambra, es consecuencia de los recortes presupuestarios causados por la crisis económica, pero en el caso catalán se debe sobre todo a la finalización de las obras del AVE y de la nueva terminal T1 del aeropuerto del Prat. En la segunda mitad del periodo analizado la inversión estatal más importante fue la ampliación del Puerto de Barcelona.

Pero lo que más critica la Cambra es que la inversión no tenga en cuenta el peso de Catalunya en el PIB del Estado ni el uso de las infraestructuras para el transporte de pasajeros y mercancías. Mientras que el PIB catalán supone entre el 18,5 y el 19% del PIB español, y su población alrededor del 16%, las inversiones en Catalunya supusieron el 16,7 al 18,4% entre 2004 y 2010, pero del 2011 al 2014 han descendido considerablemente hasta rondar el 11% del total del Estado.

Para Miquel Valls, este déficit de inversiones en infraestructuras debía compensar con la disposición adicional tercera del Estatut, que fijaba un porcentaje mínimo de inversión en Catalunya en función de su PIB. Pero esta disposición no se ha cumplido.

Mientras que el stock de capital público en infraestructuras de transporte, contando estado, autonomías y entes locales, suponía el 14,3% del PIB del estado en 2004, en Catalunya sólo suponía el 9,8%. En 2014 la situación es muy similar: en el estado las infraestructuras públicas de transporte suponen el 16,8% del PIB y en Cataluña sólo el 12,6%. El peso de las infraestructuras catalanas en relación al Estado ha pasado del 12,9 al 13,9% en diez años, muy por debajo de su peso en el PIB, entre el 18 y el 19%.

La inversión per cápita es más equilibrada para Catalunya. Mientras que de 2004 a 2010 Catalunya superaba ligeramente la media española, con una inversión entre 240 y 370 euros por habitante, los últimos cuatro años la caída fue más fuerte para los catalanes, que han llegado a los 100 euros por habitante y año. La media de estos diez años es de 241 euros por cada catalán, mientras que la media española es de 238 euros. Los ciudadanos más beneficiados son los manchegos, asturianos y gallegos, por encima de los 400 euros, mientras que baleares, vascos y murcianos están poco por encima de los 100 euros.

Respecto al tipo de transporte, mientras que el peso de Catalunya en el transporte de mercancías por carretera en el Estado es del 15%, la inversión en diez años ha sido del 9,1% del total español de media, con mínimos del 6% y máximos del 13%. En ferrocarril, el peso de Catalunya es del 25%, pero las inversiones, y el TAV, sólo han sido el 19,4% del total, con máximos del 22,5% y mínimos del 13%.

En puertos, la proporción es más equilibrada, alrededor del 17% tanto en tránsito como en inversión, con años en los que la inversión alcanzó el 25% del total del Estado y otras donde bajó hasta el 12%. En los aeropuertos, Catalunya supone el 20% del tráfico aéreo estatal pero ha recibido el 24,4% de las inversiones, gracias principalmente a la T1 del Prat, con puntas de hasta el 35% algún año y mínimos del 10%.

El informe también evalúa el grado de ejecución respecto al total presupuestado. La media estatal es del 87%, mientras que Catalunya tiene un grado de ejecución del 82%. Comunidades como Murcia, Euskadi o La Rioja están entre el 65 y el 75% de ejecución, mientras que Castilla-La Mancha, Valencia, Aragón y Madrid están entre el 112 y el 99%.

Por todo ello, el estudio, elaborado por el jefe del gabinete de estudios económicos e infraestructuras de la Cambra, Joan Ramon Rovira, y Carmen Poveda, directora de Análisis Económico, concluye que el ajuste de la inversión del estado en infraestructuras desde 2011 no ha seguido criterios vinculados al PIB, que Catalunya tiene algunas infraestructuras a punto del colapso, sobre todo carreteras y ferrocarriles, por la falta de inversión, y que hay que priorizar los criterios de eficiencia económica y social en la hora de invertir en infraestructuras. Por ello, la Cambra pide que ya se vayan redactando nuevos proyectos para tenerlos a punto en el momento en que el presupuesto permita ejecutarlos, para ir adelantando trabajo.

Aunque Miquel Valls dijo que haría una valoración política del informe dentro de unos días, sí ha recordado que el Ministerio de Fomento ha tenido en estos diez años dos ministros de cada uno de los dos grandes partidos españoles, Francisco Álvarez Cascos y Ana Pastor, del PP, y Magdalena Álvarez y José Blanco del PSOE. Respecto a la actual ministra, Ana Pastor, Valls ha valorado la buena sintonía con el consejero de Territorio y Sostenibilidad, pero lamentó que esto no se traduzca en compromisos concretos.

Para Valls, la falta de inversión frenará el crecimiento de Catalunya a corto y medio plazo, sobre todo del área metropolitana de Barcelona, y esto impedirá que tire del carro para salir de la crisis económica de todo el estado.

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