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La obra pública seguirá en barbecho. Expansión 25-09-2014

PRESUPUESTOS DEL ESTADO PARA 2015/ EL GASTO EN INFRAESTRUCTURAS SEGUIRÁ EN FASE DE “CONTENCIÓN”, SEGÚN HACIENDA. LA INVERSIÓN PUEDE SUBIR, PERO “QUE NADIE ESPERE CRECIMIENTOS DEL 5% O EL 10%”, ASEGURA EL MINISTERIO.

Por Juan Lumet Expansion 25-09-2014

Llegar la última semana de septiembre y que el sector de la obra pública se ponga a temblar es todo uno. En los años del rigor presupuestario el inicio del otoño anuncia siempre la llegada del invierno presupuestario para los constructores, y lo que podía empeorar, lo hace. Como botón de muestra cabe destacar que el 55% del recorte del déficit se debe a la poda de infraestructuras. De hecho, el gasto estatal en este ámbito se ha reducido un 62% desde 2008.

Este año las expectativas de cambio habían calado en el empresariado de la construcción civil: los Presupuestos Generales del Estado para 2015 (PGE) debían señalar inequívocamente el fin de la sangría de recortes en el gasto destinado a infraestructuras, por la sencilla razón de que en 2014 se llegó al hueso y un nuevo tijeretazo de austeridad equivaldría a un tiro en el pie del inicio de la recuperación.

Pero no. La puntilla al optimismo de los constructores la dio el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, hace dos semanas. “No ganaremos elecciones por inaugurar carreteras”, dijo a sus barones la semana pasada en el Comité Ejecutivo Nacional del PP. La frase, tumbativa, sentó como un jarro de agua helada en el sector de la construcción civil.

¿Fue aquello una consigna presupuestaria? ¿Se reflejará en las cuentas de 2015 ese desdén por la obra pública? Sí y no: todas las fuentes gubernamentales y empresariales consultadas por EXPANSIÓN coinciden en que “no va a haber otro hachazo” de la inversión pública, pero “tampoco va a haber alegrías”, que es el eufemismo con el que se suele hablar en el sector de los estímulos al crecimiento.

¿Qué significa esto? Que el gasto en infraestructuras “se mantendrá en un escenario de contención”, según fuentes de Hacienda. Podría haber una pequeña subida anual (“no será una partida abandonada”), pero “que nadie espere crecimientos del 5% o del 10%, porque no estamos por la labor de volver al modelo de grandes gastos en infraestructuras”, agregan desde el ministerio que dirige Cristóbal Montoro.

De hecho, en los PGE “no va a haber partidas significativas de reactivación del gasto”, apuntan –más claro, imposible– desde la cartera que elabora las cuentas. “La palanca del crecimiento será la reforma fiscal, no la inversión pública”, agregan.

Esta contención de la que habla el Gobierno busca que España no se desvíe, bajo ningún concepto, del cumplimiento del objetivo del déficit, que sigue siendo el faro de costa de la política presupuestaria, por encima del impulso al crecimiento.

Pese a que 2015 es año electoral y la intención del Ejecutivo de Rajoy es apuntalar la recuperación económica, la inversión pública no obtendrá el trato que demandaban los constructores. “Hacienda está siendo muy dura. La inversión en infraestructuras crecerá en 2015, pero muy poco”, resumen desde una de las principales patronales del sector. “El mensaje de Rajoy a sus barones lo dejó todo claro”, sentencia el presidente de otra gran organización.

La semana pasada se produjo una reunión de cargos de Fomento y de Hacienda, pero oficialmente el ministerio que capitanea Ana Pastor se limita a asegurar que no puede ofrecer datos de un asunto que compete a Hacienda. Desde el Ministerio de Economía tampoco se ofrece clave alguna sobre el nuevo rumbo de la inversión pública.

Las líneas maestras de los PGE de 2015 se presentan mañana, pero ni siquiera saben qué pasará con la inversión pública diputados del PP cuyos asuntos competen a Fomento: “Entiendo que crecerá, pero poco; no me han dicho absolutamente nada de la cifra”, apunta uno.

Todo se está gestando al más puro estilo Rajoy, aunque sí hay algo que se ha hecho público. Hace dos semanas, el exsecretario de Estado de Infraestructuras, Transporte y Vivienda y nuevo ministro de Justicia, Rafael Catalá, se anticipó a las decisiones presupuestarias y anunció inversiones por valor de 1.000 millones de euros en proyectos de carreteras. Pero buena parte de ese programa de licitaciones se quiere aprobar mediante el método alemán, que consiste en que la empresa adjudicataria sufraga la obra y la cobra al final, cuando entrega la carretera lista para ser usada. Es decir, fuera de los Presupuestos del año que viene, desde luego.

El propio Catalá dijo entonces: “Sería una paradoja que las constructoras, que son un modelo de éxito en el exterior, no lo fueran aquí también, en España”. Los constructores creen que eso ya ocurre. Y no les hace falta sacar la bola de cristal para vaticinar, de forma clara, que los Presupuestos Generales del Estado para 2015 no van a estimularles a ellos... ni al PIB.

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